Para Omar, mi hermano.
El ímpetu, los ojos desbordados,
los gritos y los saltos del sillón:
"chiiin, nooo, no puede ser,
a ver, reinicia";
no han cambiado.
Sin embargo, hoy ya las formas obedecen,
a una extraña involución hacia el silicio.
Las consolas, los cartuchos, ¿dónde fueron?
¿los botones estridentes, rojo y negro?,
la novedad: morado y gris, ¿dónde han quedado?
¿y ese ritual de esperar horas, pixeleados?.
¿La rudeza del control o la dureza,
de A, B y cruz acompañando los disparos?,
¿de ese Game Over, Finish him, ese Continue...?
¿9, 8, 7...4...2...ese reinicia?
Sólo alcanzo en la repisa un idolillo,
un cíclope ruin que guiña "Wi-fi" dibujando
un halo azul, que es el control, con cable etéreo;
una fuente que amarró sus dos cabezas.
Y me encuentro,
con ese requerimiento de llamarse diferente,
tan niño y tan platino, prodigioso
fulgor que, en dos palabras, da nostalgia:
Press Start o
Nada Cambia.
los gritos y los saltos del sillón:
"chiiin, nooo, no puede ser,
a ver, reinicia";
no han cambiado.
Sin embargo, hoy ya las formas obedecen,
a una extraña involución hacia el silicio.
Las consolas, los cartuchos, ¿dónde fueron?
¿los botones estridentes, rojo y negro?,
la novedad: morado y gris, ¿dónde han quedado?
¿y ese ritual de esperar horas, pixeleados?.
¿La rudeza del control o la dureza,
de A, B y cruz acompañando los disparos?,
¿de ese Game Over, Finish him, ese Continue...?
¿9, 8, 7...4...2...ese reinicia?
Sólo alcanzo en la repisa un idolillo,
un cíclope ruin que guiña "Wi-fi" dibujando
un halo azul, que es el control, con cable etéreo;
una fuente que amarró sus dos cabezas.
Y me encuentro,
con ese requerimiento de llamarse diferente,
tan niño y tan platino, prodigioso
fulgor que, en dos palabras, da nostalgia:
Press Start o
Nada Cambia.
Hola Eloy, me había ausentado de leer tu blog desde hacía un par de semanas, me doy cuenta que tú también te has ausentado en tus escritos, supongo serán las vacaciones, pero son suposiciones… algo natural el mí es suponer todo y sobre todo.
ResponderEliminarMe gustó mucho éste último escrito que tienes aquí, hasta para mí que ni jugaba ni juego mucho las consolas de videojuegos tiene un sentido inaudito, será porque estoy un poco melancólico pero es curioso que un texto así me haga sentir muchas cosas, gracias por tu escrito. Saludos.