viernes, 22 de mayo de 2009

Estados alterados (una reseña)


Altered States (1980). Dir. Ken Rusell.

La tarde que vimos Altered States, de Ken Russell,
nos abotagamos en la biblioteca, frente a la tevé de pantalla grande,
dispuestos a perder la tarde, apagados, delirium trémens.
Un trío de hombres primitivos... y una pequeña adherible,
pretendiendo divisar el funcionamiento de la videocasetera:
no se oye, todavía no se oye.
No, ya casi.
No, aún no.
Ya. Sí. Ya...
Abría la película:
Kalaumari callaba las multitudes -"sht, al rato comentamos, al ratito, comentamos",)
Azucena se preguntaba,
qué haría aquella tarde en el recinto,
rodeada de tripártitos locos, de tres especies en un día más bien loco,)
de arquitecturas soleadas, de ensueños más vacíos,
viendo la película más loca, que esa tarde desquiciada podíamos haber encontrado. )
Kalaumari la tenía en su casa, según, la compró su padre.
La película era lo de menos, tal como dijo "El Ruso",
dispuesto a desenredar un cigarro y menear la frente, unido a la afasia de cuatro cuerpos.)
Yo, ya la había visto. Como hace cinco años.
Poco recordaba el todo, porque les dije, que tenía limitaciones
de producción,
que se hacen notorias, con el paso de los años que no rebobinan,
en reproducción.
Líneas saltarinas.
Hay que intentar moverle el tracking.
Llega el dividí y uno se olvida,
de tantas y tantas cosas.
Sobre el filme:
era la historia de un profesor introducido en un tanque ascético,
exteriorizando los deídos de la mente, los vericuetos
-ir y venir-;
y ponía los ojos en sepia, y alucinaba...
un panorama en tulipanes, una cabra con cientos de ojos
una daga que tiñe todo de sangre,
fetos,
partículas de luz,
ablación de la muerte propia.
Manchones de razas cósmicas.
El holocausto diario de un matrimonio psicotrópico,
sinfín de referencias religiosas, una sonrisa prófana,
un peludo intento "thriller" que degollaba un becerro y probaba su sangre,)
la grieta,
que abría la puerta a otros tiempos y mundos, y un enredo incurable)
sobre drogas sanguinolientas de Chihuahua.
Una regresión al hombre primitivo,
ese avatarismo, común en el cine gringo:
el hombre que se convierte lentamente, en "nueva carne"
(la Mosca, el alien, el hombre lobo, el terror orgánico y el cyborg).
Para su tiempo, es buena, es buena...
Hasta eso está bien la película,
¿No qué comentábamos hasta el final?, ¿qué fregados?
¡No me gustó el final!
¿¿¿¿qué chingáos es eso????
Nos divertimos, hasta eso.
Cada quien en su tanque, alterados todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario