sábado, 2 de mayo de 2009

Preludio Primero de J.S. Bach (para Cello)


Proemio.
Viéndote
en torno a los arlequines que prevaricaban,
supongo, te conocí lo suficiente.
No me vengas a negar que en aquella noche,

no nos deseábamos insumisos.
Supimos que de tocarnos, aquel peligro,

-tesura, melancolía, sonrisa, estornudo-
sería al final otro factor que ya de sobra conocemos.
Pretendíamos ser devueltos,
viscosamente delicados,
a una niñez lasciva, como de viento fotográfico,
como de alfil y ministro,
en la probada de trémulas insondables

y de ese impulso de ser rémora en tu cuello.
Embarrándonos,

en el desconocimiento de la noción de cualquier límite,
catando en las manos, el sudor de las miradas.
Adagio.

Me sentí un caballero,
mas en el fondo, pretendía sólo impresionarte.
Pensaba,
que dejar a un lado aquellas mangas
al invitarte entre esas sienes canas que aún no tengo,
era motivo para verte pensando,

lo mucho que te admiro.
Allegro pasé la mano por tu pelo, besé tus pies,
non molto te imagino resurgiendo,

sentado ahora,
tan gustosamente resignado, en espera de otro beso, pálidamente.
-Allegro, suave paso,

suaves tus pasos,
que son pasar mis "me encantas" por tu lóbulo,
que son el soplo en tu barbilla, tomar tu mano...

decir,
"ya es tarde,
mi perla flojonaza".
Silencio.
Se acurrucaba un murmullo cubriendo la mueca,

estirabas los brazos, exhalas,
el susurro lamentaba,
todo eso que no amas.
Silencio.
Algo exhumas,
-
¿sabes por qué es lindo...el cello?
-No tengo (tenerte así es lo que me mata)

...sí...no tengo (tenerte así, lo que me enerva)
....idea...
-tienes...debes abrazarlo,
para poderlo tocar...
-El cello debe ser sincero...
o de menos, dejarse querer.,

es lo poco que de música, yo entiendo.
Coda.
Los tonos disminuyen,

los besos se van gradando,
y entre las fotografías que nos quedaron
se esculpe lo cómplices que fuimos,
bajando de volumen.

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