lunes, 25 de mayo de 2009

Aquella tarde en Tlatelolco

Azucena en protesta. Memorial del `68, Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco Ciudad de México.

Para Azucena,nuevamente.
Las calzadas cíclicas se rompen,
al estruendo de los vidrios más opacos.
Esmerilados ruines, palpándonos insumisos,
al fondo de la zona arquitectónica en gritería,
y al otro fondo, el corredor, la niña, el paso
desnivel, cubren la yunta en llamas,
lográndola ventana.
Opacados estamos, pequeña, o nos opacamos,
al fulgor de los tirantes grisácesos,
guiñapos de mis viejos pensamientos,
títeres de tus pensares más nuevos,
y figurines de mónadas anteriores.
Hoy,
no somos más que afiches en otra
historiorafía que se deslava.
Hoy,
cubiertos de un aura de protesta que huele a viejo,
a esmog, a rosa con negro, a un amarillo desteñido;
nos limitamos a integrar el ciclo antiguo.
Hoy suturamos el fondo de otra fotografía
(también, en blanco y negro),
a manera de memorial,
mientras los edificios susurran los surcos de nuestras sombras,
y sólo charlamos, ya no de mítines, ni del país extraño,
ni de la Marcha del Silencio,
ni de la Isaac Ochoterrena,
ni del viejo maestro, ni de la joven maestra,
que un día nos enamoraron.
Platicamos del elotero y los columpios, del automóvil modificado,
del viejo Edgardo y los torrentes de la vida,
del sol y de su origen de sol, a las seis de la tarde.
Y recargada soñándote más vieja, un click del obturador,
gustó de hacerte frente.
¡Oh, pequeña prisionera del Valle de México!
Disípate ahora,
de mis viejos pensamientos.
Sólo desaparece otro momento,
para empeñarme en siempre recordarte.
En otra tarde, como éstas, hecha polvo
de tanto recordar aquellas tardes,
de no alcanzar el paso del sesentayocho a las espaldas,
de la vida por delante,
del sueño a cuestas y el ensueño a un lado.
Buscaré ese otro perfil que nos adorne
la encantadora silueta que a veces miro, tan pequeña,
pasar por nuestras fotografías,
de aquella tarde,
en Tlatelolco.

viernes, 22 de mayo de 2009

Estados alterados (una reseña)


Altered States (1980). Dir. Ken Rusell.

La tarde que vimos Altered States, de Ken Russell,
nos abotagamos en la biblioteca, frente a la tevé de pantalla grande,
dispuestos a perder la tarde, apagados, delirium trémens.
Un trío de hombres primitivos... y una pequeña adherible,
pretendiendo divisar el funcionamiento de la videocasetera:
no se oye, todavía no se oye.
No, ya casi.
No, aún no.
Ya. Sí. Ya...
Abría la película:
Kalaumari callaba las multitudes -"sht, al rato comentamos, al ratito, comentamos",)
Azucena se preguntaba,
qué haría aquella tarde en el recinto,
rodeada de tripártitos locos, de tres especies en un día más bien loco,)
de arquitecturas soleadas, de ensueños más vacíos,
viendo la película más loca, que esa tarde desquiciada podíamos haber encontrado. )
Kalaumari la tenía en su casa, según, la compró su padre.
La película era lo de menos, tal como dijo "El Ruso",
dispuesto a desenredar un cigarro y menear la frente, unido a la afasia de cuatro cuerpos.)
Yo, ya la había visto. Como hace cinco años.
Poco recordaba el todo, porque les dije, que tenía limitaciones
de producción,
que se hacen notorias, con el paso de los años que no rebobinan,
en reproducción.
Líneas saltarinas.
Hay que intentar moverle el tracking.
Llega el dividí y uno se olvida,
de tantas y tantas cosas.
Sobre el filme:
era la historia de un profesor introducido en un tanque ascético,
exteriorizando los deídos de la mente, los vericuetos
-ir y venir-;
y ponía los ojos en sepia, y alucinaba...
un panorama en tulipanes, una cabra con cientos de ojos
una daga que tiñe todo de sangre,
fetos,
partículas de luz,
ablación de la muerte propia.
Manchones de razas cósmicas.
El holocausto diario de un matrimonio psicotrópico,
sinfín de referencias religiosas, una sonrisa prófana,
un peludo intento "thriller" que degollaba un becerro y probaba su sangre,)
la grieta,
que abría la puerta a otros tiempos y mundos, y un enredo incurable)
sobre drogas sanguinolientas de Chihuahua.
Una regresión al hombre primitivo,
ese avatarismo, común en el cine gringo:
el hombre que se convierte lentamente, en "nueva carne"
(la Mosca, el alien, el hombre lobo, el terror orgánico y el cyborg).
Para su tiempo, es buena, es buena...
Hasta eso está bien la película,
¿No qué comentábamos hasta el final?, ¿qué fregados?
¡No me gustó el final!
¿¿¿¿qué chingáos es eso????
Nos divertimos, hasta eso.
Cada quien en su tanque, alterados todos.

lunes, 18 de mayo de 2009

En memoria de Benedetti (o en la memoria de...)


Usted no sabe qué sola va a quedar mi muerte
sin
su
vida.
-Mario Benedetti
Abrí el periódico esta mañana:
Benedetti estaba muerto.
Me enfrasqué en tu mirada,
otra vez,
y en la de Benedetti:
la mirada más nuestra.

Descubrí cómo morimos
al compás del morir Benedetti;
cómo mueren nuestras manos
al compás de la muerte misma,
que es otra página que nos mata.

No me gusta recordarte
porque eres grande,
como Benedetti,
pero tu muerte no es sorpresa,
ni me sorprende con sonrisas.

Por el contrario, tu mirada,
menos anciana y traviesa
es el rescoldo de otra vida,
Compañera
que trastabilló la nota de divorcio.

Encontrarás miles de amores
amor mío,
más amorosos,
mas no más grandes,
que el amor más mío,
que Benedetti,
que su amor o sus poemas de amor;
amores llenos de amores
pero menos llenos que los aquellos,
y cuando les sea necesario,
menos histéricos, más palpables;
mejores por menos dolor, tal vez:
amores sin mal de amores

No encontrarás otro poeta;
no habrá otro Benedetti.

Algo se escribe
cada vez que el poeta
se muere
o cada que expira
el poeta corazón,
o en ocasiones,
cuando muere en vida,
o cuando queda vivo,
anhelándola
muerte.

viernes, 15 de mayo de 2009

Pimientillos rojos, picosos, calientes


Porque todos tenemos superhéroes favoritos.

Cuando se es niño se piensa que uno es el otro,
y por eso se construyen necesidades fantásticas
así como otras necedades.
Se puede ser bombero o ser pirata,
o ser el cuentagotas o el termómetro o la puerta de salida,
o serlo todo, híbrido de palabras que no se le dicen a nadie,
mas se atrapan en la más niña de las imaginaciones.
Yo ansiaba ser un astro que utilizara el cabello, como hasta la cintura)
y usara trusas con botas mineras,
vistiendo sólo mi torso con algunos tatuajes ralos.
Y saltaba sobre la cama, hondeando la más portentosa guitarra del aire)
elucubrando el grito del público, lanzándome hacia la masa etérea,
para caer en esa cama cómplice que de súbito me canonizaba.
Y quería tener un sombrero de copa con mis trusas y mis botas mineras,)
y me gustaba cantar que los hombres de verdad no matan coyotes,
que las chicas de escuelas católicas son las que mejor saben,
o que la vida estaba en otra parte, buscando compañía de una noche...)
y no sabía ni lo que cantaba, porque ni entendía, pero feliz que cantaba,)
con mis tatuajes falsos y mis botas pequeñas, y mi yo semidesnudo
que no salía del baño.
Y a ratos me gustaba pelear como un valiente,
siendo el más vituperado de los niños de la escuela:
fight like a brave
don't be a slave

no one can tell you

you've got to be afraid
y yo era poderoso, y el centro y el todo,
y se terminaban mis días uniformados.
Y me iba donde un puente peatonal y me decía,
take me to the place I love,
tell me other way...yeh-ieh-eh-eh
y era melancólico los días que no era tremendo.
Y ahora no concibo cómo no han pasado esos días,
cómo no he llegado a la madurez y a veces quisiera
ser tan sólo otra vez correoso, con el cabello a la cintura,
tatuajes, botas mineras y tan sólo una trusa,
y cantar a las multitudes, en la melancolía del bajo más perfecto:)
Where I go, I, just don´t know
but I just know I have to take it slow-uoh

jueves, 14 de mayo de 2009

L'esprit de l'escalier


Per Azucenne. Ma petite, Azucenne.

El hubiera no existe, deja de existir,
cuando existe un déjà vu.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Colombófilo


I
Tras hecatombe radioactiva, no quedan las cucarachas,
quedan palomas, palomas te digo,
porque se las han ingeniado ya siglos,
para estar entre nostros sin estarlo, te digo,
para curiosear entre los ámbitos humanos,
escuchándolo todo y aprendiendo a querernos,
hasta que deja de servirles una civilización cruenta,
que las desecha y repliega, a pieles de plazuelas,
y es entonces, te digo, es ese rudo instante entonces,
el porqué las palomas vuelan.
II
Caminé por la vereda de las palomas,
y me sentí como siempre.
Es decir, como paloma:
un poco estúpido, meneando la cabeza,
aparentando que en el fondo no soy más inteligente,
cuando hago a través de mi mirada roja con negro,
un riguroso estudio de la condición humana, arquitectura
y migajas de pan. Un estudio sin método,
pero sí guardando las alas, un pie detrás del otro,
estirando el cuello, de atrás adelante y atrás, adelante.
Y los niños me miraban, sí, los niños,
y se me antojaron infelices a futuro
por lo que quise divertirlos, en un intento pueril
volando de un lado al otro, dejándome perseguir.
Y me pregunté por qué los adultos no persiguen
sólo miran, hundidos de rabia tirando colillas
sólo miran
a las palomas, deseando patearlas,
asqueados las pasan de largo.
III
La reina de belleza que se corona,
estableciendo un Miss equis o yé en la esquina,
sonriendo eterna, hondeando la mano,
no sabe que se parece
no, no lo sabe,
a esa paloma mía, que me dieron en una tienda
de artículos religiosos y libros para niños.
Las dos son palomas que se yerguen,
orgullosas,
extendiendo sus alas, en fondo oscuro,
blancas tan blancas, que se presumen
inalcanzables. Féminas libres, libres y bellas.
Y pienso que así, así no son las palomas...
somos seres duros, con alas esquirlas
manchadas de ollín y chicles vagabundos,
con primaveras pasadas, grises en calles grises,
rodeadas de caca paloma, siendo vistas por todos,
como caca de paloma,
escondiéndose del calentamiento global,
del calentamiento social
y de la crisis.
IV
Hoy llegué a mi techo de paloma hecho paloma
y vi que hay un techo, que se llama pecho de paloma,
y vi las palomas, hechas en su techo.
Y descubrì que es, hasta eso, divertido
ser animal híbrido, que brilla morado a ratos,
que se tiñe de verde, sólo al mirarlo
muy, muy de cerca.
Y oculto ahí, en los campanarios de mí mismo,
en el alfeizar desgajado de azotea,
le pregunté a las palomas si sabían,
que eran demasiado famosas, para vivir de las migajas.
Prince grabó, When doves cry,
José, José, Gavilán o paloma,
y el hippie porta la huella de una paloma,
y el papa soltaba palomas en sus visitas,
y hay un jabón con paloma eslogan,
y la Comisión de Derechos Humanos, tiene una palomita,
y paloma es el signo de Amistad Cristiana,
y también un tiempo, de Amnistía Internacional.
Y las palomas no saben.
No, no lo saben.
Icono de libertad, pureza, vida
viven en el encierro, sucias, en una vida
que me gusta infrahumana, mas poca vida.
V
Ayer te llame paloma,
perfecta paloma mía,
y hoy eres tan sólo recuerdo,
del sonido que alzaste al vuelo.
Yo soy el niño que vuela,
detrás de ti, paloma
inalcanzable.
VI
Yo creo,
que a Dios le gustan las palomas:

Noé soltó un cuervo,
para ver si el arca había aparcado.
Dios regresa una paloma
con una rama de olivo, en el pico.
Una paloma baja, en el bautizo del Cristo,
Éste es, mi Hijo amado,
en el que tengo complascencia.
A lo mejor, a la imagen de una paloma,
Dios hizo a los seres humanos:
ambos podrían vivir, a Su Imagen y Semejanza,
pero no, siguen en las plazas,
comiéndose las migajas,
de otros un poco más torpes.
VII
Vuela, vuela, palomita,
viajando en los tendederos,
búrlate de lo que ves,
mientras cruzas cinco cielos,
VIII
Paloma: sust.
pragmática de la ironía,
mientras se pasea por inercia,
a través de una Alameda.

Poema surrealista de Ameyali y Oquendo de Amat


Cortesìa, de Vicente Rojo.

La dedicatoria es obvia:
para Ameyali, con todo cariño.

Ameyali es un dulce paraguas que sobresale entre los campos de sombrilla)
porque así percibo la mascarada de luchadores cuando se inundan mis maderas rotas)
como de felpa abanderadas con agridulce
al llenarse de arena en los zapatos
Estupefacientes divertidos y desamores bucólicos
tus ojos palomas se divierten al circular el Centro
preguntando dónde maples quedan líneas hojas hostiles
las tropicales bicentenarias de otros ratos menos lánguidos
y te respondo febril que quién sabe peniscilina no me importa
Aprovéchate mejor de café invitación.