viernes, 26 de junio de 2009

Ameyali

Mírame, Ameyali,
busco tu nombre en las entrecalles,
taciturno, solemne, desvelando
el tráfico a esta hora de comida.

Mírame Ameyali
encontrándote en anaqueles,
deteniéndome en los puestos de dulces,
soleando a los niños con monedas de a diez,
atropellando los ejes,
rayando esperanza,
repasando cada sede
de cada Secretaría de Estado.

Mírame así, trajeado,
reflejo de un marmóleo sueño de ignominia,
empapado por eso del día internacional de la lluvia.
Perdiendo oportunidades con los zapatos bien boleados,
alfombra y parquet, proyector y madera.

Mírame,
recordándome tu nombre
buscando las arterias de otro
diplomático de carrera,
tan orificio,
tan distinto a mí mismo,
a lo que yo soy,
o de a perdida a lo que era,
¿te acuerdas?...
yéndote a ver
a cientochenta kilómetros por hora
propinándote en el portal
quinientos besos por segundo.

Hoy, casualmente, te he mirado más que nunca,
y es seguro porque no te he visto.
Me he anudado la corbata con la esperanza en medio,
esperando volver a verte.
Temo, sin embargo,
no volvamos a encontrarme.

1 comentario:

  1. encantador, bello.
    me gusta jijiji
    la verdad no se a ciencia cierta por qué,
    pero así es.
    suerte!!

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