Percato apartado el apartamento de mi padre.
La nevera amenazante,
con el vaho de los arenques y la leche.
El sol huele a gas y la cocina,
pliega fantasmas, manchas,
mermelada, ruegos agua,
lagañas, fetos hornillas.
El aceite transpira aceite,
y las tazas, rescoldos labios,
y los ratos, rebaba de Knorr Suiza,
Salsa Magui, Búfalo, mostaza,
mantequilla, el trapeador por los cabellos,
mocos de muebles, la ventana,
pretendiendo ser sincera, el ollín,
con tantas tardes a cuestas, la cortina,
sintiendo el sopor de los pleitos, la mañana,
suicidándose buscando, los tapices.
Colgante el polvo, el baño,
se aleja del bañante arrinconado,
que lame, la jerga,
cubriendo el tupperware, el jabón,
que yace a un lado, el inodoro,
adherido a las rasgaduras, nacaradas,
la toalla,ve que han pasado,
los años, que son muchos, la voz,
encarama, el anciano,
la piel arrugada, la alfombra,
las canas, el suelo envainado,
el cadáver, todo el tiempo,
se remonta, hundiendo el halo,
la televisión, pretende sumarse
entre los juegos,
la tristeza, se cuela por donde se puede.
miércoles, 17 de junio de 2009
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