martes, 16 de junio de 2009

Portrait of a William Carlos Williams

A poet his voice was a cossack used to
be shipyard and whisky screamin´ blue
cuttin´ the yo-
ho, cuttin´ poetic...
Which poet? The poet
that usually use,
or used to rig a word...
Word... (Which word?...)
A
word
&
another
word,
creatin´ dumbell sort of elves
frightenin´
a lady whose thights were appletrees
Agh..., the poet, the one who...
Was his name, his name for real?
or a kind of nick? I mean, the name
was poetry itself...kind of sparkled game...
Name? Which name?
...The name of the thights, the knees,
red wheelbarrow,
the white summer, summer days,
all those things are floatin´, lost on the shore...
Shore? Which shore?
I mean, the shore is a word
as the thight, the knee or the appletree
or that poet, that one,
the one that lost his words-name...
Agh, that poet...
Poet? Which name?
Name? Which poet?

* Footnote: If you didn´t got the game or the name, check this out:
"Portrait of a lady", by William Carlos Williams

Retrato de un William Carlos Williams

Este poeta suena como un cosaco
de galerón y gritería y aguardiente entre-
cortados.
Poeta, ¿Qué poeta?
El poeta
que amaña
una
palabra
y
otra
palabra,
y así crea sus duendes bobos,
más aterradores
que una dama cuyos muslos son manzanos...
¡Ajá! Ese poeta, ése...
¿llevaría puesto su verdadero nombre?
...¿o prefiere la abreviatura?
Y es que fue el nombre
de la poesía misma...una especie de juego.
¿Qué nombre?
el de los tobillos,
la carreta roja,
la mujer manzano,
los días blancos, días de verano,
ondulantes todos sobre una playa.
¿Qué playa?
No sé...la palabra playa,
o la palabra manzano,
o el poeta que pierde su nombre,
también hecho de palabras...
¡Ajá! Ese poeta...
¿Poeta?, ¿qué nombre?,
¿Nombre?, ¿qué poeta?

A manera de Postdata: Si no entendieron nada, conviene echen un "ojaldre" a:
Poemas de William Carlos Williams

Camino al metro

Camino al metro, de mañana, se eterniza;
tarde parece esta mañana que voy tarde;
en la cabeza, retraíla de mi padre,
turba insolente en las aceras, vigoriza.

Enjuagar ojos, sacar boleto, percatarse
de la herejía tan mañana, de la ciudad insoluble;
de tamaño atropello a una deidad hecha de azufre,
de estómago alebrestado, de cigoto, de aletearse.

Lengua cúprica es napalm, escupiente homicidio
égloga herida, pobre garra, Juan Granadero,
gorgojo indolente, malagüero, cansino suicidio,
Eje del mal, partido viejo, metrallero.

Te cuento penas, traje de calle, a tiempos pienso,
en la justicia, tal vez llegue, paladar sesgo;
lo veo en los fierros, en los monstruos, en incienso,
que no soy él, y sin embargo, me parezco.

sábado, 13 de junio de 2009

Cursilería (vistiendo un diseño de Jorge Cuesta)

Hurdido del insomnio, siento el dueño
cenit de medianoche, el hambre, el sueño:
mano que sombra extiende;
raigambre de pesares, pensamientos,
de tu carroña en mí, entre miramientos
que sólo un dios entiende.

Desnudo ante el temor, vival vigía,
desenterré el poema, ruego espía
que cubre el mar recuerdo;
tratóse de una noche de palabras,
trigueñas, tormentosas, malogradas
de algún rapaz acuerdo.

Mas nada recordé, poco venía
a despobladas tumbas, que vacías,
te evocaban finita;
por ende, re-escribí tus hierros ojos,
encantadoras mañas, hiel despojo
de atmósfera bendita.

Y te ensañaste luz, te hiciste pura,
un hoyo en la ballesta, una locura,
un estertor marmóreo.
Volteaba a verte santa, fiel, silente,
beso divino y vil, envidia ausente,
bebida en tiernos óleos.

Te fuiste condenándome al silicio,
me mata el frío en tu cuello, pierdo el quicio;
¿no ves, mis mundos tristes?
Mas otro sol que pasa y nada avisa,
jugando a señalar nuestra pesquisa,
susurra que no existes.

domingo, 7 de junio de 2009

Fado

Melancohólico.
Borracho de recuerdo,
poco expectante, mas sutil,
más bien maltrecho,
entre la bruma que expidieron los anhelos,
te escuchaba anoche, Teresa Salgueiro,
muy atento a la noche, más atento a Teresa,
adhiriendo la tinta a la punta de tu lengua,
desgarbando la camisa,
aflojando la corbata,
componiendo en página aérea,
otra oda, ya sabes,
no menos perfecta
que tu sonrisa veloz,
que tus bífidos ojos,
que el paladar con el que rompes rosacruces.
Una sonata por tus manos,
¡ah, tus manos...!
esas medusas tan venales que transtornan
a la cantante Teresa Salgueiro en mi Teresa,
a la Teresa en Edith Piaf, en María Callas,
a todas juntas en la tendencia más mía esta noche.

Hojaldre,
que despega sus brillos del MP3, que evoluciona;
permutación
de los saltos que pisaron los vallados de mi cráneo,
Teresa,
es Teresa Salgueiro que es más noche, y que fue
anoche
cuando decidimos, en forma cabal, me volviera loco.

No fue sencillo acostar a la niña, Teresa,
mucho menos lo fue, pensándote cantar,
y lo fue mucho menos, acostarla enterrada.

No es tan simple llorarla...
...es...la cuna vacía,
es...vestirla inherte,
es...corona de flores.

Coimbra, modinha,
muere, mi niña,
coimbra, modinha,
susurra, Teresa.

La noche que se fue la niña,
escuchábamos Amália Rodrígues.
Hoy Teresa Salgueiro canta, contempla,
la cunita enervada, la estructura inasible.
Yo quería heredarle "As brumas do futuro"...
pobre niñita...no llegaba a dos años,
pobre, Teresa,... se llamaba Paloma.
Hoy el llanto Teresa, es un camino a tu rostro,
pienso en ti todo el día, me imagino tortuoso.

Y sin levantarme me arrastro,
y sin arrastrarme, hago el día...
Desayuno Teresa, almuerzo Salgueiro,
Madredeus comida,
"O Pastor" en la cena.
Balbuceo en portugués y más cansado,
Desayuno Teresa, almuerzo Salgueiro,
Madredeus comida,
"O Pastor" en la cena.
Desayuno Teresa...
na, na, na-na, na,na, ná...
portugués en la cena.

Los violines, mi niña
es sentir cómo quema la garganta, resbalando
los violines, Teresa,
aparece el oporto hecho consciencia,
los violines, los violines,
se hace hora niña de morir, ya se hace hora.

Esta noche cantas,
Teresa Salgueiro,
esta noche invoco,
el amor, el lamento,
esta noche ceniza
de fantasía,
dolor y pecado,
esta noche, Teresa,
todo no sé si existe,
esta noche, Teresa,
lo que existe es más triste,
esta noche, Teresa,
dolor y pecado,
esta noche, Teresa,
lo más triste es un fado.

El Pasante

Transita, pretende, paseante un pasante,
recorriendo esquelas, esquivo y transeúnte;
de oscuridad seria, pasante y paseante,
es voraz entelequia, es mañana sin nombre.
Ominoso, serio, transeúnte y pasante,
un alfil sugestivo abrazado a otro sobre.
Recuerdo guardado de un fuego deseante,
el juego anhelado, marmóleo, escalante.
Trafica los ojos, transeúnte paseante,
amaña ruidoso, tu gótica fuente.
Cópulas doradas, mañana que cierne,
épocas espesas, palmeras que mienten.
Exhaustivo pensar, de límpidas sienes,
estela caduca, hoy he visto tu frente.
No eres más que otro ruin, un poquito más fuerte,
no eres vario, eres fin, de caduco semblante.
Fuiste émula azar, escogido transeúnte,
arquetipo fugaz, de otros miles pasantes,
más paseantes, deseantes, símiles anhelantes.

jueves, 4 de junio de 2009

Un Borges enamorado


Para Julia,
que a veces se siente pequeña, líquen,
como una pulgarcita enamorada.


Un Borges enamorado,
sutil, sol y pretendiente,
ha de encantar a las suegras en lugar de a sus mujeres.

Toma el té y juega cricket:
y sabe decir "te quiero" en ocho idiomas
con sus variantes respectivas de filigrana,
alabando astros viperinos en esperanto, fenicio y sueco.

En toda ocasión prudente,
fulguran los murmuros a su paso:
¡cuánto sabe!, ¿ya viste?,
dice la Reina que lo ama,
qué joven...qué elocuencia...qué manjar...

A los tres años se sabía,
los nombres originales, los fundantes,
que le impuso la Trinidad a lo cósico, lo existente.

Un cienpiés solitario,
pecador, de tan solemne
lo han de apodar el laureado;

pero son otros, los aquellos
que le dicen bicho raro,
teto, nerd o hasta bizarro,
como patina inútil que le sobaja la existencia por un rato.

Un Borges enamorado
jamás pisará un antro.

Le gustan los versos del parque,
hablar de clepsidras y flores,
admirar a Giotto y Giordano,
y cortejar usando al Dante.

No dudo que prefiera
el beso candencioso, dulce;
ruin y desconsiderado,
al desborde feromónico de la otra noche.

Toma la fémina mano
con su ruin, tentáculo frío,
llamándola Terpsícore,
o Artemisa, "de cariño".

Si va al cine no abraza,
pero sí habla de Klaus Kinski.

Una salida perfecta:
concierto de Günter Herzog.
Y mientras comen un helado,
habla de alephs y heresiarcas,
de cuánto ama los tigres,
las mariposas, los ríos
y todo lo heraclitiano...

qué significa infinito,
laberinto, tiempo o culebra.

No hay series televisivas por la noche,
escucha a Wagner, a Yo-yo má
en los bordes fonográficos de su archivo insondable.

Un Borges enamorado
viste de saco, corbata,
chaleco y ramo de flores.

No conoce el Abercrombie,
ni el Hilfigher,
tal vez, tampoco lo que es ser joven.

En lugar de serenata,
es capaz de leer a Ruben Darío en aquel portón lluvioso,
enfatizando los nombres griegos,
arguyendo la pronunciación de Alfonso Reyes,
o su frase favorita de "Las Tristes":

parve, liber in urbis...

En la playa, traza con una ramita

Ἔρως

y habla sobre Ezra Pound,
sobre Faulkner y Nathaniel Hawthorne.

Puede hacer mil poemas

(unos mejores que otros)

todos bellos y repletos,
de mil cosas que poco entenderías, que pocos saben.

Y serás tú, en su cábala bendita,
el centro numerológico y perfecto,
del i-ching, la runa favorita,
de un códice, tornada profecía.

Un Borges enamorado,
te mirará con ojos llorosos,
como medallones lamentables.

Te dirá con acento gaucho,
emulando el compás de la vihuela de su amado Martín Fierro,
que te ama visceralmente,
y le dirás que ya te aburriste,
que no hallabas cómo cortarlo.

Él se ha de aferrar a su libro,
preparando el mentón para el papel
y tú, con más lástima que cariño,
sobarás su espalda
y susurrarás:
hay muchas chicas, Georgie boy, hay muchas chicas.

Y cuando veas que en la calle se aleja,
sabrás que no lo mereces,
y te ahogarás, pensando con la garganta,
que él te hizo una musa que nunca fuiste.
Que no ha de volver a verte,
porque se hundirá en sus libros,
en sus astros, en sus misterios.
Que no quedará más espacio
en su mente memoriosa, cual Funes,
ni en su río eterno que reencarna,
ni en su amplísima biblioteca de Babel,
para alguna fotografía tuya.

Y tras algún suspiro,
correrás a los brazos de un imbécil,
sabiéndote maldita a ratos:
no habrá laberinto, mariposa,
no habrá alfil,
no habrá Ulises, Afrodita,
no habrá ciclos,
no habrá relojes de arena,
no habrá cuentos policiales,
no habrá pilares helénicos,
no habrá,

otro Borges enamorado.