Reporte de actividad:
Ayer me desvelé prepárandolo todo.
El alma perturbada, todo listo;
capaz de calcularlo tan insumiso, fúrico:
glorioso.
La madre de todos los encuentros;
tan oportuno,
tan perfecto.
No llegué a la junta.
Me enteré de que todo salió,
tal y como lo planeé.
Hubiese sido bueno,
necesario, tal vez es ésa la palabra,
necesario,
estar ahí.
Con el peso del fracaso
en las uñas de los pies,
me dispongo a salir
(a la calle).
E.C.L.
Reporte de actividad:
Hoy vi a un niñito en el ascensor.
Era ínfimo. Un pulgar
recargado contra su padre,
sosteniendo a Wolverine,
a Rey Misterio;
un dios muy pequeño.
Recordé entonces lo que no he vivido
recargado contra mi padre.
Yo sostuve un Buzz Lightyear.
Yo era ínfimo. Ahora descubro,
que no he podido dejar de serlo:
un dios muy pequeño.
E.C.L.
Reporte de actividad:
Hoy encontré una mujer muy alta;
de lo normal, más alta.
De lo deseable, más alta.
No llamó mi atención.
He comprado un par de twinky wonders,
desesperado.
He aprisionado una Cocacolita,
mal asignado.
Y me reitero de dónde viene,
aquel suministro
glúcido.
Ha de venir de la lágrima.
Es ésa, tal vez,
la única respuesta.
Reporte de actividades:
Sonaba en el pasillo, en la oficina,
una canción de Piero
-o de Joan Sebastian,
no recuerdo-.
Hojeaba el periódico de hace dos días:
Irán sigue con sus problemas,
la elección es de lo único que todos hablan,
y el periódico no hablaba de ti,
ni tampoco, de lo mucho que me acuerdo.
El olor a cigarro me hastió por vez primera.
No fue el olor de cigarro en sí, fue
tal vez que ese olor nunca cambia.
Así, no cambia la corbata,
ni la camisa con iniciales de mi padre,
ni la botellita de agua que se rellena en la esquina,
ni la chica de esa esquina, al lado del garrafón,
que me parece encantadora.
No es que sea bonita, bueno, sí lo es,
es sólo que más bien,
se viste muy bonito.
Traía una falda azulmarino el otro día,
como tradicional, como con olanes.
Y unos zapatos muy bonitos,
que la hacían más alta,
como más distinguida.
No sé, como más bonita.
Apenas y le pedí prestada una regla.
Reporte de actividades:
Hoy pensaba robarme un jugo,
nomás por añadirle emoción a la vida.
Pero terminé formándome en la caja,
esperando los millones de comprantes
y buscando el de a cien arrugado
en la bolsa oculta.
Le puse a mi celular veinte pesos de crédito,
y vi la cara de esa señora que atiende el OXXO.
Igual siempre.
Igual,
y en eso somos parecidos.
jueves, 25 de junio de 2009
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jejeje me gusta!!!
ResponderEliminarMe pregunto...
ResponderEliminarSi en su última semana en aquel castillo de la Gran Duquesa, E.L.C. pensó lo mismo.
Si... al descubrirse héroe anónimo y caballero siguió pensando en robarse un jugo
Me pregunto si...
ese peso...del fracaso...lo siguió al cruzar el umbral con el bolsillo del saco (el que está junto al corazón) lleno de recuerdos
y entre ellos a un pequeño Emiliano.
y si , se puede sentir todo tan igual, pero se recuerda lo fascinante de los dias , uno tan diferente del otro y las emociones q cada uno provocan( formando en mi caso una curva dificil de entender,) y el sabor de una coca siempre lo mejora eso esta comprobado, q provenga de una lagrima, seria como si la felicidad fuera funcion de la tristeza algo complicado pero es una idea diferente.
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