lunes, 27 de abril de 2009

Cambalache

Me gustaría en el vil fondo, yo no sé, muy en el fondo, vealo bien
hablar nopal y maguey, pa sentirme mexicano,
sacudirme los discursos y ser prieto como el higo,
nomás pa volver a creer, en eso que llaman mito,
porque trazan, dos que tres, unas lineas paralelas,
que incomodan en su juego, y más al verlas, porque chocan.

Nos parece,
que vivimos orgullosos, de una Patria de monedas,
de estampillas ya muy viejas, que si existe, caballero, ya no sé...

No tuvimos Conney Island, mas Feria en Chapultepec,
no hay pirámide Gizé, pero sí una gran Chichén.
No parimos a Neil Diamond, pero ve a José-José,
y Julissa, en lugar de Doris Day.

¡Nada es igual, todo es mejor,
lo mismo el burro que el buen regidor!

Monumento a la Revolución, artilugio que remite al Arc du triumphe.
Gorostiza se erigió, como el Verlaine de copán,
César Costa, cual Paul Anka del nopal.

Si no llegamos a Ezra Pound, tuvimos Octavio Paz,
y punketos en Portales, que soñaban Edimburgo.
Un Rey Criollo que creó, un Parménides muy beat,
y un Asimov re moreno, que se llama Monsiváis.

No importamos democracia, pero sí la corrupción,
con el guiño de ese Juárez, que a veces, parece Lincoln.
Capitolio mexicano, es el Congreso de la Unión,
no hubo Bon-Jovi, hubo Coda,
no hay The Cure, pero había Fobia.
Juan Rulfo y Yañez fueron, William Faulkner tapatío,
y Sor Juana una versión, gongorina tropical.

Si preguntas por Miami, remitimos Cancun Beach,
y si te gusta Walt Disney, ahí te va nuestro Cri-Crí.
Angélica María, era estilo The Supremes,
y ahora Panda, sustituye a Simple Plan.

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