domingo, 26 de abril de 2009

Los niños invisibles

Pabellón Rosetto, 1947
Abduct yourself to free the abducted
Ciudad de México, abril 2o, 2009. Sonrisa, original y copia.
Ella se tornó fresca desde que el tono rosado le sucumbió las uñas.
Sonríe.
Yo la filmo.
Hallé heliotropos en su cabello, y nuevas canciones que dotan a sus ojos pequeños,
del flogisto de su pelo azabache, y a la caída de su enredo, de un particular sentido más habitual que litúrgico. )
Igual y hay dragones. Probable. Es cuestión de conseguir levantarle la playera (de Mamma Mia!) que hace buen juego, con todo y el habitual juego, que edifican ya las circunstancias.
Hoy le propiné un par de besos, y hasta eso, fui parte del deleite. Agridulce.
También visité a mi madre. Trae un canario por rostro, y a juzgar por su filmina,
debe hacerme llorar. Mas le conviene.
Ciudad de México, abril 11, 2009. Vi la noticia, de que llegan,
más tarde que temprano,
como en veinte días,
como entre el veinte y cinco, el casi veinte, y el veinte y dos. Y le comentaba a mi madre,
Los niños invisibles.
Se trata de una triada de activistas gringoides, que proyectan una película cuya oscura filmina
se ennegrece de niños negros, con culatas sonoras, con una esclavitud inminente que no va a ningún lado, )
que más bien, ya viene. Son regenteados por un tal, no recuerdo su nombre.
Y a lo mejor y su nombre no importa, como carecen esos niños, todos los niños de nombre.
En Uganda, parece, que viven en Uganda.
Y hoy volví a verla, con los querubines a sus pies y los arbustos en las tapas de los dedos,
y me asió del rostro, y me dio tres besos, y yo fui parte, parte en parte, del deleite.
Y gusté de decir dos o tres cosas. Y me abrí los cielos y las visceras, y me di paz, y paz y calor.
Tú sabes que este corazón altruista, de modales impecables, fue engullido por mi serpiente emplumada.)
Salvaremos a todos los niños, y eso me hace llorar.
México, abril 22. 2009.
Más somero, nos daremos el regalo que guardaron los reyes magos. Ella vuelve y se consterna,
de lo adherido que me tengo, a esta ya vieja pistola.
Su postura es irrelevante, como hermosa. Es una morena inmaculada, que sonríe incesante.
Tan hermosa. Como una proyección rancia, que os turba en el Teresa.
Nos besamos y agitamos, como en el denuedo del soplo. Eso, me hizo llorar.
Y la acompaño, a sacar los trámites correspondientes, para la gran marcha del trío de gringos,
en pos de los niños de Uganda.
Y asiéndome de sus racimos, pretendí verla, demasiado tarde. Y me bastó verle los pies,
besarle el cuello y la iconoplastía. Y a ratos, todavía jugamos.
Mi madre vino al cielo a visitarme, e inmutable, con un pastillero todo hecho de canarios,
me horadó de chocolates, y esquivó el amamantarme. Yo casi lloro, casi.
Abril, 25 y 26 de abril de 2009. Vi la foto dos o tres páginas de verdad no chequé mucho
que se cancela por un hálito de pandemia que se cancela
que la película se vela y que no alcanzan las playeras con aka cuarenta y siete disfrazada de cámara)
ni la gargantilla ni el pin ni la protesta ni el cabello ni los besos ni los ojos mi madre canario
y yo tan lleno de visiones parciales tan hueco tan sinrazón tan sincorazón tan desubicado
y ella inundada de ese maldito maldito entusiasmo
y los niños invisibles siempre invisibles siempre malditos y eternos
tan singulares y pandémicos y enormes y tan negros como malditos y eternos negros
como el entusiasmo que me estalla y el beso que mecánico y medicinal dejé de disfrutar
fue así que miento y que me atraganto
estrangulado por una legión de unos seis mil niños invisibles
que menopáusicos como mi madre vienen al cielo a visitarme
vienen al cielo
y yo sólo lloro
abril 27, creo que 27, sino 28
odio a los niños invisibles
por eso lloro.

1 comentario:

  1. Pero que se le va a hacer...los hombres han sido obligados a construir una masculinidad suicida, temeraria y violenta y las mujeres una feminidad reprimida y neurótica

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