"El profundo pasillo de la librería se hace aún más incierto..."
-Juan García Ponce, "La invitación".
-Juan García Ponce es un escritor aburrido, pero aburrido con ganas, yo de ese joto no quiero saber nada... (Ésa es la voz del profesor que parece estar de nuevo, sonsoneteando en mi cabeza. Es natural, debo aclarar, porque a él no le gusta García Ponce, como no le gustan los escritores mexicanos de la llamada "generación de la ruptura". No se puede tomar su juicio como un absoluto; como un tajante veredicto. No. Porque a pesar de cuanto despotrique de esta generación de creadores, a mí sí me agradan. Hasta eso, me agradan...)-Juan García Ponce, "La invitación".
-Pues, yo le digo que estoy leyendo una novelita de él que me está agradando mucho, voy como en la página 83... (Y ése soy yo. Asistente de Investigaciones, pretendiendo charlar, insistentemente, a pesar de que sé que al profesor no le gusta esta generación de escritores, sobre la dichosa "ruptura mexicana"...)
-¿Cuál?, ¿Las gaviotas?, creo que se llama... ¿La cabaña?, ¿Los gatos?...ah, no, porque "Los gatos" es un cuento de García Ponce, no novela. En fin, no me gusta ese tipo. Es aburridísimo.
Salí del Instituto con una edición gastada de "La Invitación" de García Ponce bajo el brazo (ése era precisamente el título de la novela que estaba leyendo, de la que llevo apenas 83 páginas. Me parece que tiene 121...). Lo tomé en una Librería de Viejo tras ver en el lomo un deslavado logo de "JM", es decir, la editorial Joaquín Mortiz. Son buenos los títulos por lo general, por lo que decidí sacar el libro. Vi que era de García Ponce. Había visto su nombre en un ensayo del Dr. Eduardo Becerra sobre "Farabeuf" de Salvador Elizondo, un ensayo que el doctor amablemente me hizo llegar desde España. No traía dinero ese día, no tenía intención de comprar nada. Leí entonces..."El enorme pasillo de la librería se hace aún más incierto", y sentí miedo, porque estaba en la Librería de Viejo y el libro me describía, me situaba. Pero a carencia de dinero decidí robármelo. Me lo embolsé, y fue así que empecé a leerlo. Pero bueno, volvamos a que ya voy a finales de la página 83...
Leyendo el inicio de la página 84, me dispuse a tomar el trolebus a la entrada del Eje Central. Curiosamente, desde que terminé la página 11, me dieron de inmediato unas ganas incontenibles de vestirme como un joven de finales de los cincuenta, inicios de los sesenta. Quise ponerme corbatas delgadas, como las que ahora usan las mujeres, de colores fijos...azul oscuro, gris oxford, café fuerte. Eran de colores sólidos, por lo general tristes. Es un "look" demasiado sobrio. Sacos desteñidos, mocasines, camisetas anacaradas que parecen transparentarse de lo delgadas, dejando ver tras el velo que forman en su todo, una Rimbross de tirantes, adherida al cuerpo que se deja notar bajo el saco. Así comencé a vestirme. Con mocasines de punta y pantalones acampanados, como Redford y Hoffman en "All the president´s men". Así. Y todo, ¿por qué? Por culpa de García Ponce, porque contaba al inicio de la novela la historia de un joven con fiebre -que seguramente, como el propio García Ponce, debía vivir en los cincuenta, y que seguramente, debía vestir como yo en aquél momento que leo la novela, que subconscientemente, tal vez pretendo emular al joven protagonista- que es cuidado por su madre, que no puede darle la luz, y que se cura poco a poco y comienza a salir de casa para distraerse, pasadas las primeras 20 páginas de la novela. Y yo leyendo la 84-85, en el trolebus urbano, viéndome vestido a la Teen Tops, viendo pasar Garibaldi, con toda y su estatua de Juan Gabriel enfrente de mis ojos. Y fue cuando pensé que esos escritores "fresas" de los sesenta, los "no onderos", los que no son José Agustín ni René Avilés ni Parménides García Saldaña ni Armando Ramirez el de "Chin, Chin, el Teporocho" que, perdón, ése es posterior, ese es como de los setenta, pero que todos los que no son esos, osea, los que son fresas, los que eran niños ricos que les dio por escribir, los que vivían en Lomas de Tecamachalco, que esos, son, por lo general, oscuros, misteriosos, perversos, indescifables, un poquito oníricos, tal vez. García Ponce me hace pensar mucho en Aparo Dávila. Esta mujer tiene un cuento de una mujer que cocina algo que jamás sabes qué es durante el transcurso del cuento, pero que se describe asqueroso, orgánico, como una especie de monstruo, que ni a pesar de la olla hirviente se acaba de morir. Grotescos, oscuros. Como Margo Glantz, como las torturas y disecciones y coitos de Salvador Elizondo en su "Farabeuf (o la crónica de un instante) ". Oscuros, velados. Como fotografía en blanco y negro, como expresionismo alemán, como Fritz Lang, como Hesse, como Nosferatu. Como "La obediencia nocturna" de Rivera Melo, que también es una novela oscura, agonizante. Todos los capitalinos de los cincuenta y ya entrados los sesenta, les da por ser agonizantes cuando no son hippies, como García Ponce, como la pésima "Aura" de Carlos Fuentes... Y me pregunto, ¿por qué? Y me veo, apretando contra mi pecho una carpeta negra llena de papeles, con la corbata azul-marina hecha trizas detrás de la carpeta, con el libro de García Ponce, oscilando por encima de la carpeta, en la página 85-86. Y me digo...¡y cómo no iban a ser oscuros, esos de "la ruptura"! Mi respuesta: son oscuros porque yo, oscuro en ese día nublado, en calles oscuras del Eje Central, cerca de Garibaldi, me vi siendo un típico joven burguesoide de la ruptura...oscuro. Además -pensé-, esos tipos obedecían a una estética que iba mucho más allá de las letras. A una estética entre pop-art y expresionismo oscuro, medio "The Cure". Pensemos en los pintores amiguitos de estos escritores...Manuel Felguerés, Toledo, Carlos Mérida, Pedro Coronel...Remedios Varo (Por Dios, ¡un perfecto ejemplo de esta oscuridad estética, pero de formas obeliscas, expresionistas...entre fantasmagóricas y fascinantes, estilizadas!...qué buen ejemplo)...los neofigurativistas...José Luis Cuevas, Tamayo...Vicente Rojo...
"La invitación" de Juan García Ponce tiene una portada (en su edición de Joaquín Mortiz) que concuerda perfectamente con lo que estaba pensando sobre los pintores. Es una especie de "T" en color morado con tres cuadros negros. Formas geométricas. Orden. Pero un orden, alterado, estilizado, novedoso pero peligroso. Oscuro por amenazante, por robótico. Elogio de la modernidad. Como el Distrito Federal de los cincuenta en su estética total...como la Torre Latinoamericana, como el Palacio de los Deportes, como Ciudad Universitaria...
Vi la contraportada del libro. Portada de Vicente Rojo.
Me aterro. Ahora todo tiene sentido. Fernando García Ponce fue parte de la ruptura pictórica, por ende, Juan de una literaria. El punto fue que Juan, como estipulan las 85 páginas que estoy leyendo de "La invitación", otorga a esa "estética de lo pop/cosmopólita/estilizado/oscuro", un giro erótico. Ahora los personajes urbanos, burgueses, misteriosos, sobrios, pálidos-grises, son también, presa de un deseo incontenible, animal. Y eso tiene lógica, porque Elizondo y su personaje de "la perra" en "El hipogeo secreto", también conservan esa "estilizada oscuridad erótica". ¡Por Dios, hasta "Aura" tiene esas secuencias oscuras, eróticas, estilizadas, impersonales...! Lo mismo pasa con "La invitación", en donde el joven afebrado y enfermizo del que he venido hablando, termina en un "affaire" con una misteriosa angloparlante en un departamento. ¿Por qué tenía que hablar en inglés? Porque claro, estos escritores aparte de oscuros, estilizados, misteriosos, pálidos, son...malinchistas. "Farabeuf" de Elizondo está en Francia, en China...Aura, en parte, en francés. Esbozan estas novelas, una Ciudad de México afrancesada, alemanizada, agringada. Qué extraño. Son curiosos estos autores. No se avanza con ellos, están tan llenos de recovecos que uno no puede pasar de una página a la otra.
Es hora de bajar del trolebus, de poner el separador y de dejarlo en la página 85-86.
"Tiene razón mi maestro. El maestro Juan García Ponce es aburridísimo".
Me parece importante señalar la página oficial del gran escritor Juan García Ponce:
ResponderEliminarhttp://www.garciaponce.com/
Cordiales saludos.